La elección directa al ParlaSur profundiza la participación ciudadana en el MERCOSUR

Por Emanuel Porcelli

Coordinador de Identidad MERCOSUR

Los procesos de integración regional siempre cuentan con un desafío desde su origen: no sólo deben dar respuesta a las necesidades comerciales, geopolíticas y/o estratégicas de los Estados que la componen, sino también deben dar alternativas y opciones para sus ciudadanos.

La creación del Parlamento del MERCOSUR en diciembre de 2005, en el marco del relanzamiento del bloque con la llegada de los gobiernos de Lula y Kirchner, permite la representación de los pueblos como lo afirma su Protocolo Constitutivo.

Luego de ser ratificado en 2006 por los poderes legislativos de todos los Estados, el ParlaSur estuvo compuesto por diputados y senadores nacionales que además participaban del parlamento regional, con excepción de Paraguay que desde el año 2008 realiza elecciones directas.

El Parlamento del MERCOSUR es la posibilidad de una nueva generación de políticas de integración en clave regional, modificando las presunciones que ubican a la integración regional como un ámbito de exclusividad de las diplomacias nacionales. El desafío de lograr comprender la interrelación entre la agenda política doméstica y la regional son pilares para la necesaria proyección estratégica y, por ende, para la indispensable dosis de realismo y sustentabilidad de cada uno de los proyectos nacionales en nuestra región.

El Parlamento de MERCOSUR está llamado a ser un actor central en la nueva institucionalidaddel bloque. Una institucionalidad que implique la presencia de estructuras regionales autónomas y permanentes, dotadas de recursos y potestad para poder administrar el proceso de integración.

La decisión del Congreso Argentino de sancionar la reforma del código electoral que permite que durante las elecciones presidenciales de 2015 se realicen la elección directa al ParlaSur es un avance en el creciente proceso de profundización de la participación de los ciudadanos en el MERCOSUR.

La relevancia de este paso dependerá de la densidad que adquiera el Parlamento con una agenda política que necesariamente funcione sincronizada con la agenda social y ciudadana, ya que la disputa por el avance y profundización del MERCOSUR se debe cimentar en el desarrollo de una conciencia, identidad y ciudadanía regional, o, dicho en otras palabras, que el proceso regional signifique un cambio cualitativo en la vida diaria de sus habitantes.

Un Parlamento representativo, de conformación proporcional, electo por sufragio universal de sus ciudadanos, es, sin dudas, una fuerte e inequívoca señal política  hacia el mundo de que el MERCOSUR es una realidad inexorable e irreversible.

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